miércoles, 30 de mayo de 2012

LECCIONES

    Hay días en los que la vida te da una gran lección y hoy me ha tocado a mi. Pensamos que lo que nos ocurre no tiene fin, que te hace sufrir, que no es justo y de pronto, escuchas algo que te hace rebobinar a marcha rápida y decir: ¿ cómo? ¿ y yo por qué me quejo? .Una noticia ha hecho que mis pensamientos se modifiquen a la velocidad del viento.
Una noticia que me ha hecho reflexionar y dejar de ser tan egoísta y valorar: si mi padre, como tantas otras personas, está superando su enfermedad, si mi madre lucha cada día con él para conseguirlo, si con todo ello siempre nos acogen con una sonrisa en la cara y con palabras de aliento,  ¿ qué derecho tengo yo a quejarme, a no luchar, a no sacarle cada día el jugo máximo a la vida? Mañana será un nuevo día y esta vez no lo voy a desaprovechar......


Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

                                Mario Benedetti

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