Cuando hablamos de felicidad somos tan avariciosos que queremos que toda nuestra existencia esté llena de ella a todas horas, y claro.... eso nos lleva a no conformarnos muchas veces y a quejarnos; sin embargo, si lo pensamos bien, lo importante es ir acumulando momentos impregnados de ellas y hoy ha sido uno de ellos. Ha sido un día normal, nada fuera de lo común: te levantas a la misma hora ( y con más sueño que otras veces, ya que las noches son más cortas), te vas al trabajo y pasas un día agradable con tus alumnos y tus compañeros; cuando terminas te vas con algunas de ellas a almorzar y charlar un rato. Vuelves a casa donde te espera esa persona que siempre te cuida y te da su amor y respeto y juntos os preparáis para ir al teatro: Grease!! un musical. Vas y allí vuelves a ver a tus compis ( que ya son mucho más que eso) y una buena sorpresa: dos de tus grandes amigas. Esa noche la disfrutas a tope: ríes, bailas con la música y..... ¡ eres feliz!. Te paras y te das cuenta de que en este día: ¡¡has sido muy feliz!!, que has vuelto a sentir aquello que tanto tiempo habías dado por perdido: la completa felicidad; sentirte bien contigo mismo, con lo que te rodea y con quienes te rodean y no tener la sensación que has perdido. Por esto, esta noche no quiero volver a cerrar los ojos sin grabármelo en mi mente para no olvidarlo: ¡se puede y yo puedo volver a conseguirlo!
Mi próxima meta: acumular momentos de felicidad
No hay comentarios:
Publicar un comentario